Llevo un tiempo pensando que los videojuegos de sigilo - o al menos, los más recientes - tienen un problema. Un problema de complejidad, para ser más exactos. Lo que no sabía es que necesitábamos a James Bond para solucionarlo.
Seguramente, si no sois muy adeptos al género, sabéis perfectamente de qué hablo. El sigilo aparece, de manera opcional, en muchos juegos: es una mecánica útil, que añade textura y variedad al gameplay de títulos que tienen su foco en otra cosa. Sin embargo, pocos juegos parecen quererse comprometer al sigilo como centro de su propuesta. Y es normal: jugar un juego puramente de sigilo es una experiencia bastante exigente.
En la última década, el género ha evolucionado de manera notable en complejidad, a través de escenarios libres y abiertos, llenos de opciones, donde la paciencia y la observación son claves y donde un pequeño error puede hacer que se vaya todo al traste. Eso hace que, también, estos títulos tengan una barrera de entrada grande. Quienes nos pasamos la vida sumergidos en el primer Metal Gear, o en los Hitman clásicos, hemos ido notando esta subida de complejidad de manera progresiva. Pero, para un neófito, lanzarse a The Phantom Pain, o a los Hitman más recientes de IO Interactive, puede ser una experiencia complicada.
Equilibrando con mucho talento secciones guiadas y desafíos más exigentes, este 007: First Light tiene unas expectativas muy ambiciosas. Quiere ser un juego perfecto para introducir el género del sigilo al mainstream y, al mismo tiempo, ofrecer una experiencia disfrutable - si bien menos compleja que la trilogía del Agente 47 - para los jugadores más veteranos. Y, sobre todo: quiere homenajear y expandir la saga James Bond, una franquicia a la que el equipo de IO Interactive cuida con delicadeza y veneración.
Con una deliciosa mezcla de referencias a las películas clásicas, a las novelas y a las encarnaciones más recientes del personaje, en 007: First Light empezamos la historia por el principio. Nuestro agente Bond ni siquiera se ha ganado ese título todavía porque es apenas un chaval que se queda atrapado y logra sobrevivir en una situación desafortunada. Sus habilidades llaman la atención de los servicios de inteligencia ingleses, que le darán al chaval la oportunidad de formarse en su programa para nuevos agentes. Con un poco de reticencia, eso sí: Bond es un macarra, tiene problemas con la autoridad, y tiende a improvisar y a no seguir órdenes. Por suerte, eso es lo que a M, la directora de MI6, le gusta de él.
La personalidad de este James Bond, que es más juvenil, más contemporáneo, más Generación Z o Alfa que ninguna de las anteriores, puede no encajar a priori con las expectativas que tenemos del personaje si nos fijamos en algunas de sus iteraciones anteriores. Para mí, sin embargo, es una de las virtudes del juego. No hay aquí un salto temporal o una excusa narrativa para saltar, de golpe, a una versión más adulta de Bond, más en la línea de lo que han planteado sus encarnaciones anteriores. El juego cree y disfruta de esta perspectiva más joven y distendida del personaje, que mantiene puntos comunes y respeta su legado pero que siempre tiene en mente ser, ante todo, una versión diferente y única de él.
De una manera similar, la estructura jugable de 007: First Light mezcla las secciones de sigilo y exploración detallada que ya son la seña de IO Interactive con otras partes más cinematográficas. Hay fases del juego que son relativamente lineales y más guiadas y, sobre todo, hay un hincapié en la historia y en los personajes que no encontramos en otros títulos del estudio, pero que brilla aquí desde el primer instante.
Si esperábais encontrar aquí una versión más reducida, más mainstream de Hitman, eso sí, no os decepcionéis del todo. Aunque no todas las fases son tan amplias, el juego sí tiene varios escenarios densos y completos, con multiplicidad de opciones para cumplir los objetivos, y que nos exigirán movernos con mucha (o, como mínimo, razonable) cautela. La IA enemiga funciona de una manera bastante similar a la de la trilogía World of Assassination, pero la mayoría de interacciones con el entorno están moldeadas por la iconografía de la propia franquicia. Es decir: los gádgets serán el centro de nuestra estrategia en casi todo momento.
El aparato de tecnología deliciosamente fantástica que más presencia tiene en la experiencia es el reloj. Cuando lo obtengamos por primera vez, nos servirá para hackear dispositivos a distancia para distraer a los enemigos, y como una especie de modo detective que nos permitirá resaltar a las amenazas y distinguir puntos de interés. No obstante, conforme progresemos obtendremos tanto nuevas maneras de utilizarlo como nuevos gadgets que se añadirán a nuestro arsenal.
007 First Light – Official Launch Trailer Tráiler de lanzamiento de 007 First Light.Ver en YouTubeCreo que son precisamente los gadgets lo que hace que los segmentos de sigilo sean más fácilmente gestionables por público de todos los niveles. La idea es que hackeando dispositivos, distraeremos a los guardias o impediremos que nos vean. También podremos hacer estallar algunos aparatos, poner repentinamente enfermo a un vigilante para obligarle a abandonar su puesto, y cosas similares. Algunos objetos del escenario tienen interacciones únicas y encontrarlas es parte de la gracia. Tendremos que recargar las habilidades del reloj y los gadgets recogiendo recursos, pero son muy abundantes, así que podremos experimentar sin problema hasta que demos con la tecla. Muchas misiones - aunque no todas - pueden pasarse en sigilo puro, simplemente estudiando los patrones de los enemigos y posicionándonos bien. Pero saber que siempre podemos echar mano de estos recursos, y que el juego es relativamente generoso con los puntos de guardado quita mucha presión, en general, sobre la dificultad.
En las ocasiones en las que la situación se nos vaya por completo de las manos, o en ciertos momentos tensos de la historia, Bond dejará de verse obligado a usar el sigilo y pasará a utilizar su licencia para matar. Cuando esto suceda, tendremos libertad para disparar a los enemigos sin repercusiones. Así, el juego se transforma rápidamente en un shooter ágil pero intenso, donde podremos despejarnos grandes grupos de enemigos con las armas que vayamos encontrando pero tendremos que escoger, con cuidado, nuestro posicionamiento y estrategia para que no nos sobrepasen. De una manera similar, el juego tiene un sistema de combate cuerpo a cuerpo que tiene su miga. Los movimientos base son bastante sencillos (esquive, parry, agarre…) pero la dificultad escala cuantos más enemigos tengamos que gestionar a la vez; si se acumulan más de dos o tres, es francamente complicado que salgamos airosos.
Es cierto que manejar todas estas mecánicas a la vez sin perder el ritmo ni sobrecomplicar la experiencia no es tarea fácil; y si 007: First Light tiene un pecado es el de no acabar de profundizar del todo en ninguno de sus sistemas. Aun así, la fluidez con la que se suceden las escenas y las distintas áreas compensa sobremanera el hecho de ser un juego algo menos complejo que el estándar del estudio. En especial, hay dos aspectos que salen mal parados de esta mezcla de sigilo y acción.
El primero es el sistema de coberturas. En los niveles encontraremos distintos tipos de objetos tras los que podremos ocultarnos para evitar que los enemigos nos vean, pero que cuando la situación se calienta también nos sirven como protección ante las balas. Pero la combinación de botones que se utiliza para cubrirnos en cada situación está planteada de una manera confusa, y muchas veces acabaremos saltando un obstáculo tras el que pretendíamos cobijarnos, o agazapándonos detrás de una barrera que queríamos saltar. El segundo son los jefes. Es verdad que no son muy abundantes… y, también, que ninguno de los enfrentamientos con bosses deja momentos memorables.
Las partes de infiltración están, por norma general, precedidas y sucedidas por escenas más lineales y guionizadas que suelen añadir algo de variedad al conjunto. A veces, tendremos que abrirnos paso en un terreno complicado a través de la escalada, a lo Uncharted; en otras, manejaremos distintos vehículos o técnicas de combate distintas a las habituales. Es la parte del juego que quiere canalizar el espíritu más frenético de las películas de acción. También son las más espectaculares, más llenas de referencias y las que mejor encajarán con las expectativas del público general.
El conjunto es, la verdad, un juego muy completo. Los jugadores que conozcan el género podrán disfrutar de una dificultad bien medida, con un gameplay muy variado, en el modo normal. Los jugadores novatos o los fans de James Bond a los que sólo les importa la historia y la acción pueden utilizar el modo fácil, donde los enemigos son más lentos y Bond es más resistente y sólo hay que centrarse en dejarse llevar por la acción y las particularidades de su mundo. Y quienes quieran una experiencia más clásica, más Hitman, sudarán la camiseta tanto en el modo difícil como - y sobre todo - en los modos de Simulaciones Tácticas, donde podremos rejugar los niveles de la campaña buscando la infiltración más pulcra, y nuestras puntuaciones competirán con las de todos los demás jugadores online. Si el soporte post-lanzamiento que han tenido otros juegos del estudio sirve de referencia, muy probablemente se vayan añadiendo, también, misiones especiales y con modificadores de dificultad en el futuro.
Este 007: First Light, por tanto, se defiende sobradamente en el aspecto jugable y cumple la difícil tarea de ser una buena puerta de entrada a los juegos de sigilo. No obstante, el aspecto verdaderamente excelente, el que redondea todo su concepto, es la historia, los personajes y la recreación del universo de James Bond.
Esto me ha pillado un poco por sorpresa, pero el mejor apartado del juego (y con perdón de un apartado visual excelente) es, con diferencia, es el narrativo. La forma en la que el juego despliega poco a poco su nueva perspectiva sobre todos y cada uno de los elementos que conforman estas historias desde hace décadas. Los clásicos, como M y Moneypenny, los gadgets o el icónico Aston Martin tienen una presencia fuerte en el título, pero no tienen mucho que envidiarle a los personajes e ideas nuevas, los que IO Interactive plantea desde cero. La mezcla es vibrante y carismática y será lo que, al final, nos impulse a querer seguir jugando.
Por eso este First Light es, incluso con sus pequeños peros, todo un triunfo. Reinventando su identidad jugable, y reconstruyendo y encajando las piezas de este James Bond propio, la desarrolladora ha firmado un título notable que es tanto un homenaje como un paso hacia delante en la franquicia. Y quizás lo único que le separa de la excelencia es, precisamente, el no dejarse llevar un poco más por esas ideas propias. Supongo que para eso tendremos que esperar a una secuela.









