La industria de los videojuegos da muchas vueltas y, por el estado del medio, toca reinventarse. Eso es lo que están haciendo desde Quantic Dream, estudio conocido por juegos como Heavy Rain o Detroit: Become Human. Fueron adquiridos en 2022 por NetEase y, desde entonces, con más recursos de por medio, han estado explorando nuevas vías con las que poder ganarse el pan, mientras esperamos que, algún día, lancen por fin Star Wars Eclipse. En este contexto nace Spellcasters Chronicles, una propuesta que no inventa la rueda, pero que tiene clara la fórmula a seguir para encandilar a la gente. ¿No sabéis de qué trata? Pues nosotros hemos podido jugar una hora, así que os contamos más detalles.

Spellcasters Chronicles tiene reminiscencias de League of Legends en su planteamiento, pero también tiene los medios para desmarcarse del popular juego de Riot gracias a su puesta en escena, planteamiento y desarrollo de las partidas. Este juego gratuito por equipos plantea batallas 3v3 en las que tomamos el control de poderosos magos que, cada uno usando sus particulares habilidades, deben imponerse conquistando los diferentes puntos de control que ofrece un mapa compuesto por tres carriles diferentes. El objetivo principal no es otro que acabar con las tres torres rivales. Una premisa en la que entran en liza no sólamente la habilidad y las decisiones que tomemos por el camino, sino también la estrategia de coordinación con los aliados.

El mayor aspecto diferencial se encuentra en la perspectiva de la acción, que ofrece un sistema más cercano al terreno, con una visión en tercera persona -al más puro estilo Marvel Rivals- que sirve para aportar una mayor sensación de amplitud en el terreno a explorar. Una vez que comienza la partida, la estructura es simple: potenciar nuestras capacidades y poder para llegar lo más lejos posible. Para ello toca sacar partido de las características especiales del mago que hayamos escogido. Tenemos acceso a distintas clases, con la posibilidad de variar el mazo de funciones que hayamos escogido en el menú previo a la partida. En nuestra sesión venían dos decks predeterminados, lo que no dejaba mucho lugar para la experimentación, pero será diferente cuando salga la versión final, donde desde Quantic Dream nos prometieron más de 50 hechizos a elegir para la configuración, lo que seguro aportará variedad a cada partida.

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Eso nos dará una serie de ataques o acciones básicas y otros más potentes que iremos desbloqueando a medida que avanzamos. Una de las más recurrentes es la de invocar minions, que ayudarán a conformar una batalla multitudinaria y épica. A medida que avancemos y consigamos la experiencia necesaria, podremos llamar a filas a personajes más poderosos, pudiendo llegar a poner sobre el terreno a unos titanes que dotarán de espectacularidad la refriega. Es importante mantener lo máximo posible a nuestro personaje en acción, ya que si muere, el tiempo de respawn va incrementando desde los 10 hasta los 45 segundos; y esa inferioridad numérica puede ser determinante para conseguir o no la victoria.

Conseguiremos experiencia a medida que, por ejemplo, acabemos con los minions enemigos, ya sea por medio de nuestras tropas o de las acciones más directas que tenga nuestro personaje. Tenemos acceso a ataques cuerpo a cuerpo, hechizos en forma de bolas de fuego o también, por qué no, la curación, ya que siempre viene bien contar con un healer. Todas estas acciones se recargan por medio de cooldown, por lo que así se aporta variedad y se impide la repetición, ya que siempre estamos obligados a reinventarnos y a elegir con ese tiempo de recarga entre medias que nos instará a aprender cuándo conviene más usar una herramienta u otra. A medida que subimos de experiencia, iremos eligiendo de forma orgánica entre distintas ramas que pueden llevarnos a potenciar las diferenes estadísticas del personaje, desbloquear un nuevo tipo de aliado o incrementar la cantidad de tropas que podemos invocar.

Puede que la faceta diferencial de Spellcasters Chronicles juegue a veces en su contra, ya que la cantidad de personajes, elementos y acciones convierten algunos momentos en demasiado caóticos, llegando al punto en que resulta difícil determinar nuestra propia ubicación, dificultando la precisión a la hora de ejecutar las acciones cuerpo a cuerpo, que resultan imprecisas por momentos. Es una decisión que seguro que han tomado a conciencia para desmarcarse así de otros juegos de desarrollo similar, que usan tomas más aéreas para poder gestionar de otra forma cada encuentro; los personajes pueden volar para poder tener una visión más panorámica del escenario para compensar este cambio. Esto varía por completo la planificación de cada batalla, llevando a que resulten algo más confusas; si bien el tono elegido puede resultar más atractivo para la parte del público no tan ducha de este género.

Teniendo en cuenta que la sesión en la que participábamos estaba diseñada para enseñarnos cómo era la jugabilidad de Spellcasters Chronicles, no podemos profundizar demasiado en el aspecto de su monetización, que seguramente será clave para su éxito. Hay que tener en cuenta que estamos ante un free-to-play que añadirá microtransacciones con los que, lógicamente, obtener beneficios. La manera en que se integren será lo más importante: si es un aspecto enfocado a lo estético o si, en cambio, llevan a que la experiencia se convierta en un temido pay-to-win. Tendremos que esperar para resolver esa incógnita que, más allá de las buenas intenciones que tengan, marcará el destino del juego.

Un destino que se irá escribiendo pronto, ya que a partir del 4 de diciembre podéis participar en una beta cerrada, a la que podéis inscribiros desde la web oficial del juego. Contará con 11 criaturas, 8 conjuros y 2 titanes, para haceros una idea más clara de lo que ofrece Spellcasters Chronicles. Eso sí, antes de lanzaros os recomendamos echar un ojo a los requisitos técnicos del juego, que nos han parecido algo elevados para lo que debería ser una propuesta que tiene la intención de atraer el mayor número de jugadores posibles; estas exigencias pueden convertirse en un palo en las ruedas.

Por lo general, nuestras sensaciones con Spellcasters Chronicles han sido positivas, aunque la demo a la que hemos accedido era demasiado corta como para sacar conclusiones determinantes. Las partidas que hemos podido jugar son divertidas; y pese a que cuentan con elementos diferenciales, tampoco revolucionan en absoluto. Probablemente ni lo pretenden. Debido a su premisa y puesta en escena puede suponer una puerta de entrada al género de los MOBA para la gente que muestra reticencias, ya que ofrece un concepto sencillo de entender desde las primeras partidas; y que también cuenta con capas de profundidad que se irán aprendiendo con el paso de las horas. El primer paso está dado, ahora solo queda esperar a ver si el hechizo sale bien o si sale pifia.