Este año se plantea interesante la batalla por el cetro del shooter más popular del mercado. Battlefield 6 ha entrado con fuerza llegando a las tiendas unas semanas antes y, además, ha tenido una recepción excelente. Por ahí se han colado también invitados inesperados que están arrasando en cifras, como Arc Raiders, un shooter de extracción que ha caído de pie entre la comunidad. Y ahora llega Call of Duty: Black Ops 7, quien se sabe con la tranquilidad de ser el rey y tener millones de usuarios detrás incondicionalmente, porque pasar horas con cada entrega se ha convertido prácticamente en una tradición. Tal vez esa suficiencia puede ser suficiente cuando no hay competencia, como ha sucedido estos años atrás, pero ahora se antoja peligrosa ya que los competidores han hecho los deberes. Dentro de este panorama los equipos de Activision (Treyarch y Raven Software, principalmente) ofrecen una nueva entrega repleta de contenido, aunque no necesariamente de calidad. Y estirar tanto el chicle es peligroso.
De alguna forma, teniendo en cuenta la evolución del sector y más en concreto de este tipo de shooters multijugador, parece clara la intención de la saga en ofrecer cada vez más opciones para abarcar todos los ámbitos posibles. Y el resultado es abrumador, pero no en el mejor de los sentidos. Evidentemente Call of Duty: Black Ops 7 sigue haciendo bien buena parte de lo que ya hacía bien - lo cual propició su incontestable éxito como una de las franquicias más mediáticas y lucrativas del sector - así que su apartado multijugador sigue funcionando como un tiro (je) y el modo zombies tiene su encanto. Luego profundizaremos en sus novedades, pero es que tenemos que hablar primero de la campaña.
Y diréis, ¿a quién le importa la campaña de Call of Duty: Black Ops 7? Si la mayoría de gente pasa de ella y va directamente al multi. Eso es verdad, pero se empeñan en seguir trayendo este contenido, aparentemente pensando en quienes disfrutamos de una experiencia inmersiva y con ese toque cinematográfico marca de la casa que, al final, cumple para echar el rato un fin de semana de forma similar a cuando ves una peli de Jason Statham, que sabes a lo que vas. En esta ocasión, desde Activision han querido cambiar radicalmente esa fórmula para ofrecer una experiencia que resulte más familiar a quienes disfruten de los modos competitivos y, con esas mecánicas y conceptos, se han sacado de la manga una campaña cooperativa que es un absoluto bochorno. Un compendio de situaciones surrealistas y sinsentido que durante las seis horas que dura nos hacen preguntarnos el por qué le estamos dedicando tiempo a esto. Lo peor es que ahora se les ha ocurrido darnos una recompensa en forma de nuevo modo de juego al alcanzar los créditos.
La campaña tiene lugar en el año 2035, lo que nos sitúa cuarenta años después de lo que sucede en Black Ops 6 y diez años más tarde de Black Ops II. Black Ops 7 toma el estilo de thriller psicológico habitual en esta subsaga, poniendo como punto de partida el regreso de la figura de Raúl Menéndez, quien fue asesinado hace diez años, pero cuya figura sigue emergiendo en la mente de David Mason, el protagonista, lo que le lleva junto con su equipo a la ficticia ciudad de Avalon. La trama se va desgranando dándose ínfulas, pero la realidad es que a nadie le importa demasiado lo que ocurre y todo es una excusa para sacar rédito de una experiencia en la que todo vale y nada está bien, para empezar porque del enfoque cooperativo que presenta se podría haber sacado mucho más partido con un poco de esmero. Esa desidia se nota, por ejemplo, si se pretende jugar en solitario, donde no se puede pausar la partida y es obligatorio estar conectados a internet, aunque se desactive la opción de completar el pelotón. Además, el equipo de cuatro soldados que protagonizan la historia solamente se muestra físicamente en las secuencias cinemáticas ya que, aunque durante el desarrollo de la campaña escuchamos sus voces en diálogos activos, no aparecen a nuestro alrededor para darle verosimilitud.
Esto podría dejarse a un lado, aunque cuesta, si el resultado fuera divertido, pero lo cierto es que no lo es. Los once niveles de la campaña cooperativa son un pasillo en el que tenemos que ir acribillando todo tipo de enemigos en tiroteos en los que prácticamente no hay táctica ni concierto, oleadas claramente diseñadas para un escuadrón de cuatro que no tienen en cuenta el equilibrio si se quiere jugar solo. Y aun así esto no resulta difícil, porque te dan opciones de sobra para acabar con todo lo que se mueva mediante munición casi infinita, una resistente salud que se regenera casi al momento o diversas habilidades especiales, algunas de ellas heredadas de Warzone, como poder reanimarse si caemos en batalla y contamos con un desfibrilador. El problema es que es aburrido; la campaña tiene ahora un estilo que trata de asemejarse en cierto modo al de los shooter looters, donde todos los enemigos tienen una barra de vida y son esponjas de balas que, en algunos casos requieren más de un disparo en la cabeza. También vemos los excesos de la imaginería propia de la subsaga Black Ops aunque, en este caso, diríamos que pasados de frenada, ya que los delirios psicológicos que tienen los protagonistas nos llevan a situaciones surrealistas, como ser ayudados por un escuadrón de zombis para salir de un lugar o enfrentarnos a diversos jefes finales que van desde una gigantesca planta que lanza esporas o a un humano gigante que lanza toxinas y rayos por la boca. No sé, igual es cosa mía, pero creo que se han pasado tres pueblos.
Call of Duty: Black Ops 7 | Launch Trailer (PC Features Spotlight) Ver en YouTubeEl desarrollo de todas estas misiones es inocuo y no trata de ofrecer variedad, más allá de dos momentos puntuales en los que te invitan a ser sigiloso pero, claro, dura poco. No hay un intento siquiera de intentar aportar la epicidad clásica de Call of Duty que nos ha dejado momentos inolvidables en sus campañas, es simplemente contenido de consumo rápido y a otra cosa, lo que nos lleva, por momentos, a echar a correr de un lado al otro del escenario porque no merece la pena ni perder tiempo en disparar, porque no hay un tiroteo que te aporte algo nuevo con respecto al anterior. En otras circunstancias seguramente hubiera dejado la campaña a medias porque no merece la pena, pero el problema es que si se quiere vivir Black Ops 7 al completo es necesario pasársela. En primer lugar porque ahora hay un sistema de experiencia conjunta en el que los objetos, armas y demás que vayamos desbloqueando sirven para cualquiera de los modos de juego - material del que también ha surgido polémica porque se utilizan artes generados por IA en elementos de personalización y en emblemas de prestigio, lo cuál resulta bastante vergonzoso. Y en segundo lugar porque completar la campaña cooperativa desbloquea Endgame, una de las mayores novedades de esta entrega y con la que se trata, de nuevo, de abarcar todo lo posible, acercándonos en esta ocasión al estilo extraction shooter que tan bien está funcionando en el medio.
Endgame aprovecha la región de Avalon, que ya conocemos porque se visita unas pocas veces en la campaña, usándola como escenario para aprovechar esta mezcla de conceptos y servir de homenaje a la saga al mismo tiempo. La fórmula ofrece un sistema PvE, en la que se pueden reunir en el mapa hasta un máximo de treinta y dos jugadores, formando escuadrones de cuatro como máximo. La propuesta es la de ir cumpliendo diversos objetivos según el nivel que tengamos, ya que el escenario se divide en cuatro zonas de dificultad progresiva a las que tendremos que ir llegando a medida que vayamos cumpliendo objetivos yendo de un sitio a otro, preferiblemente en equipo para hacerlo más sencillo y llevadero. El objetivo es el de escapar de la zona sin morir antes del tiempo estipulado, para así conservar las habilidades desbloqueadas y el nivel del personaje, ya que si caemos perderemos todo. Un contenido que no revoluciona, que no es tan exigente como otros shooters de extracción y que puede que tras unas partidas peque de ofrecer objetivos repetitivo, si bien es cierto que desde Activision han prometido actualizaciones y eventos especiales. Si en el futuro añaden la faceta PvP a este modo, eso sí, pueden tener un filón muy importante al que sacar partido, por lo que es interesante seguir la evolución de esta novedad.
Por último, y no por ello menos importante, está el modo multijugador, que es seguramente por lo que muchos estáis aquí. En este caso, se puede decir que lo mejor es que no hay nada reseñable debido a que la oferta y el resultado es el habitual. De lanzamiento tenemos un total de dieciséis mapas, con el regreso de clásicos como Express o Raid, en los diversos modos estándar, donde no faltan los habituales y donde se irá recibiendo contenido gratuito a medida que avancen las temporadas. La novedad llega con Escaramuza, un nuevo modo en el que se enfrentan dos equipos de veinte personas en distintos lugares de Avalon, porque ya que han creado ese escenario tan enorme hay que reciclarlo bien, y que resulta intenso gracias a lo multitudinario. Pocos peros que poner al multijugador en general, la verdad, pese a que siempre hay situaciones de equilibrio abiertas a mejora y será algo en lo que la comunidad irá aportando con el paso de las semanas. Por otro lado, el modo zombis también puede ir con la cabeza bien alta, ya que nos ofrece un mapa vastísimo en el que debemos ir en coche para ir de un lado a otro, y que también podremos mejorar para ir acabando con los no muertos. Completarlo requerirá pericia y paciencia, ya que habrá que ir crafteando mejoras que nos obligarán a explorar a fondo el escenario mientras vaciamos el cargador en los enemigos, por lo que es un buen complemento. Como extra en el mundo de los zombis queda mencionar el refresco de Dead Ops Arcade, el adictivo y puñetero - por lo difícil - twin stick shooter que no veíamos desde 2020 con Black Ops: Cold War.
Dicho todo esto, la experiencia Call of Duty Black Ops 7 parece solo querer tener en cuenta las experiencias multijugador, incluyendo una campaña que prácticamente elimina a quienes pretendan jugar en solitario y que, además, resulta desastrosa en cuanto a desarrollo y diseño pese a ser de obligado cumplimiento si se quiere jugar a Endgame, un modo nuevo que todavía está dando sus primeros pasos pero que resulta bastante prometedor. Al final, el contenido que mantiene el tipo es el que más le interesa a Activision y, en ese aspecto, pocas pegas se pueden sacar ya que, desde luego, ofrece un montón de opciones para todos los gustos en términos de multijugador. Para los desarrolladores, todo esto puede servir de aviso, ya que han entrado en terreno pantanoso con ciertas decisiones; deben tener cuidado si pretenden conservar su cetro, ya que los competidores vienen haciendo las cosas muy bien. La batalla está servida.









