Me suelo jactar, y no sin motivo, de que en Eurogamer nos gustan tanto las premisas que incitan a la sopesada reflexión como los conceptos bien pasados de rosca. No en vano, en esta santa casa se venera por igual al tramo final de Metal Gear Solid 2 y a uno de los mejores pilotos de la historia de la aviación moderna, Spanky. Por tanto, es normal que, con estos antecedentes, no hayamos dudado lo más mínimo sobre si probar una reimaginación de Pac-Man como metroidvania.

Porque eso es Shadow Labyrinth, ni más ni menos. Una inesperada fusión de conceptos que viene de la mano de Bandai Namco, que en este caso ha dejado el proyecto en mano de un estudio interno, el cual cuenta con el inequívoco nombre de Bandai Namco Studios.

Ahora bien, si estabais pensando que en Shadow Labyrinth íbamos a conducir a nuestro limón favorito por amplias estancias, góticos enclaves y otros tópicos del género pensad otra vez. Primero porque Pac-Man no es un limón, es una esfera hecha y derecha que lucha contra fantasmas. Respetad su labor. Y segundo, siendo quizá el motivo de mayor peso, porque en esta ocasión manejaremos a un misterioso espadachín llamado, simple y llanamente, Nº8. Y aunque contamos con escasos detalles sobre cómo se forja esta unión y cuál es el motivo último de la misma, lo cierto es que nuestra querida esfera limonera no dejará de flotar alrededor de este enjuto y silencioso héroe ofreciéndole apoyo en el combate y la exploración.

Esto se traduce, claro está, en una serie de llamativas habilidades que, además de intentar trasladar la esencia de Pac-Man a un género que le es totalmente ajeno, complementan las capacidades de combate de Nº8 y permiten que este explore unos escenarios que, por lo general, suelen ser bastante hostiles. Así, haciendo uso de la misma barra de energía que limitará, por ejemplo, nuestras esquivas, podremos lanzar a Pac-Man para que orbite a nuestro alrededor dañando a nuestros enemigos o arrojarle para que los aturda momentáneamente. Ahora bien, tendremos que hacer un uso comedido de nuestro colega comecocos puesto que, al igual que ocurrirá con las habilidades de Nº8, cuando agotemos la barra de energía, nos quedaremos vendidos ante el enemigo.

Shadow Labyrinth - Maze Reveal Trailer Ver en YouTube

Cuestión bien distinta plantea el tema de la exploración, puesto que aunque nuestro espadachín contará con los recursos de movimiento esperables de un protagonista del género -correr, saltar, deslizarse, anclarse a las paredes, esas cosillas-, Shadow Labyrinth plantea un interesante giro a la hora de recorrer los escenarios gracias a la introducción de mecánicas relacionadas con nuestro querido Pac-Man. De este modo, lo que en otros títulos se limitarían a ser segmentos de puro plataformeo, en Shadow Labyrinth se alternan los saltos clásicos con tramos de real waka-waka action en los que nos desplazaremos sobre rieles que transformarán a Nº8 en la versión más clásica de nuestro colega amarillo. Así, devoraremos círculos amarillos, saltaremos esquivando peligros e, incluso, podremos lanzarnos a soltar espadazos a todo aquél que nos salga al paso.

Y puede que no siempre le hayamos prestado mucha atención a este detalle cuando lo jugábamos, pero Pac-Man es un título que va de manejar a un bicho que se dedica a zamparse todo lo que se le pone a tiro. Ya sean puntos, fantasmas o cinco piezas diarias de deliciosa fruta. Y Shadow Labyrinth no sólo reconoce este hecho sino que lo abraza y traslada a su mundo. Con todo lo que ello conlleva. De este modo, tenemos un universo oscuro y tecno-futurista en el que, en el menos llamativo de los casos, una esfera acompaña a nuestro héroe recogiendo los clásicos puntos amarillos y, en el más perturbador, le posee y se convierte en un monstruo gigantesco que devora a sus enemigos sin ningún atisbo de piedad para quedarse con sus habilidades. El resultado es, como no podía ser de otro modo, tan intrigante como inquietante, pero tendremos que esperar a probar la versión final para ver si el resultado está a la altura de su alocada premisa.