Bloober Team se enfrentó el año pasado al momento más decisivo en sus casi diecisiete años de historia con el remake de Silent Hill 2, un proyecto tan goloso como arriesgado. Al final, por suerte, las cosas salieron bien, callando muchas bocas con una puesta al día del clásico de culto de Konami que convenció tanto a público como a crítica especializada. Ahora, con Cronos: The New Dawn, se embarcan en la creación de una IP propia, que vuelve a apostar por el survival horror pero que deja un poco más de lado la parte psicólogica (que sigue ahí, ojo) para centrarse más en la ciencia-ficción, el body horror y el combate más visceral. Y tras jugar dos horas a su tramo inicial, parece que van claramente por el buen camino.
Cronos nos traslada a una Cracovia post-apocalíptica tras un evento llamado El Cambio, que ha reducido el mundo a cenizas y convertido a la gran mayoría de los supervivientes en monstruos llamados Huérfanos. Allí encarnaremos a la Viajera, miembro de una organización llamada El Colectivo que busca encontrar la Esencia (algo así como el alma) de personas importantes para viajar a 1983 y evitar el cataclismo. La parte narrativa es la que nos ha dejado más preguntas que respuestas en este primer contacto, dado que el inicio es deliberadamente misterioso y opaco para generar una sensación de desasosiego y confusión, y pese a que ya se aprecían claras influencias de películas como La Cosa o Doce Monos, habrá que jugar más para ver si Bloober Team cumple en este apartado.
Lo que sí nos ha quedado mucho más claro es cómo funciona a nivel jugable. Aquí la inspiración en Dead Space es más que evidente, apostando por una perspectiva en tercera persona sobre el hombro muy similar a la del clásico de Visceral Games, y donde incluso tenemos el distintivo y agresivo pisotón de Isaac Clarke. Pese a poseer armas de fuego, lo habitual - al menos en los primeros compases - es que la Viajera se enfrente a combates cercanos contra enemigos bastante resistentes, y a eso se suma una capacidad de inventario muy limitada y una marcada escasez de munición, lo cual nos hará pensar mucho la estrategia a la hora de enfrentarnos a los Huérfanos.
En cierto modo Bloober Team apuesta sobre seguro implementando elementos sobradamente conocidos de algunos de los grandes exponentes del género del survival horror. Hay habitaciones seguras en las que guardar la partida, comprar recursos o munición, almacenar objetos para aligerar el inventario o modificar nuestro traje y las armas. Las armas tienen un disparo cargado para realizar daño extra a los enemigos y hacer que se trastabillen. El movimiento es pesado. Para avanzar hay que solucionar algunos puzles o buscar piezas o herramientas por el escenario. Y la narrativa, en buena parte, se explica a través de numerosas notas y coleccionables.
Pero eso no significa que no tenga ideas propias. La más interesante, y que tiene una incidencia vital en el loop jugable, es que los enemigos se pueden fusionar con los cadáveres de monstruos que ya hemos matado para convertirse en rivales más resistentes y poderosos. Es importante, por lo tanto, realizar dos cosas; la primera es que cuando veamos un enemigo iniciar una fusión interrumpirla lo antes posible, y la otra quemar los cadáveres. Para ello se pueden usar células de combustible, aunque son tan o más escasas que la munición, con lo cual la estrategia más inteligente es atraer a los enemigos por separado a zonas apartadas y acabar allí con ellos, rezando para que ningún otro Huérfano pase por allí.
Al poco de comenzar la historia, y tras encontrar el cadávez de nuestro predecesor, obtendremos un elemento que se volverá fundamental a partir de entonces: una herramienta que nos permite aprovechar grietas temporales para modificar los escenarios. Se abren así nuevos caminos y rutas, y también situaciones en las que tenemos que solventar sencillos rompecabezas para alcanzar nuestro siguiente objetivo. Otras herramientas, como una cizalla, parece que se destinarán más al backtracking, aunque esto es algo que no se aprecia demasiado e el tramo que jugamos.
Otro detalle peculiar es que no hay esquiva. Esto es intencionado, como nos explicaron los propios desarrolladores, pero intuyo que puede resultar un poco polémico para algunos jugadores, dado que es un movimiento muy útil cuando nos vemos rodeados por varios enemigos. Aunque es una situación que se produce con bastante frecuencia, Cronos quiere que optes por un enfoque más estratégico en los combates (el combustible, de hecho, se puede usar para generar una explosión que los separe de nosotros), y tengo la sensación de que es también una decisión de diseño para enfatizar otro de sus puntos distintivos: la dificultad. Cronos es un juego difícil, que intenta retrotraernos a la época de los survival horror exigentes, y no hace concesiones a la hora de ponernos las cosas complicadas: la recarga es manual, al morir no se recupera toda la vida y los enemigos son duros, incluso sin haberse fusionado. Poco a poco te vas adaptando a ello, pero es sin duda un juego que requiere paciencia y habilidad, y algo que puede echar para atrás a algunos usuarios.
Donde no hay pegas es en la ambientación. Apostar por un diseño de niveles relativamente lineal permite a los desarrolladores crear situaciones bien controladas, algún que otro jumpscare y mantener tanto el ritmo como la tensión a niveles muy altos. A ello ayuda, además, un apartado audiovisual bastante espectacular; gráficamente es un título que utiliza el motor Unreal Engine 5 y luce propio de la actual generación, tanto por modelados como por trabajo de texturas y efectos, el diseño sonoro tiene poco que envidiar a una gran superproducción y la música es particularmente brillante y atmosférica, recordándome en su uso de los sintetizadores a la de Stranger Things, pero con un tono mucho más oscuro y opresivo.
Cronos: The New Dawn, en definitiva, deja muy buenas impresiones en esta primera toma de contacto. Posee una historia inquietante y prometedora, una ambientación cuidada al milímetro y que nos traslada a un escenario poco habitual en los videojuegos como es Polonia, y un apartado jugable claramente inspirado en Dead Space pero con identidad e ideas propias. Bloober Team publicó el mejor survival horror de 2024, el remake de Silent Hill 2, y parece que con su nueva IP va a volver a repetir en este 2025. Buenas noticias, sin duda.









