Hace unas semanas pudimos probar las primeras horas de Orbitals, el nuevo título multijugador publicado por Kepler Interactive que se lanzará exclusivamente para Nintendo Switch 2 el próximo 3 de septiembre. Fue una agradable sesión en la que jugamos el arranque del juego y pudimos entender, de manera rápida, cuales van a ser sus mecánicas principales.
En Orbitals, que se juega exclusivamente en modo cooperativo, sea online o local, cada uno de los dos jugadores interpreta a uno de sus dos protagonistas. Maki es una simpática y energética joven, siempre de buen humor; Omura es un chaval más introvertido, que destaca por su característica estética, teniendo la piel azul. La dinámica entre los protagonistas es evidente desde el principio, y da pie a situaciones muy simpáticas y cómicas: es más divertido, creo, si cada uno de los jugadores escoge al personaje que sea más afín a su propia personalidad.
La base espacial en la que viven Maki y Omura ha sido afectada por una misteriosa tormenta espacial que la ha dejado en una situación crítica: sus habitantes han quedado atrapados en una especie de agujero negro sobrenatural, y temen por su futuro. Ambos exploradores tendrán la complicada tarea de navegar el espacio buscando una solución a la complicada situación que vive su hogar.
La demo comenzó con una curiosa sección en la base central de la colonia, donde ambos jugadores podían participar en distintos minijuegos en los que competíamos por una buena puntuación (o, como mínimo, por superar al contrario). Además, fue un pretexto muy bueno para probar las dinámicas de movimiento de ambos personajes.
Orbitals nos entró por los ojos desde su primer anuncio por su particular estética anime, con clara inspiración retro. En el juego, los segmentos de historia se exponen a través de cinemáticas animadas que no tienen nada que envidiarle a una serie de animación clásica. De hecho, nos sorprendió positivamente ver que el juego está completamente doblado al castellano, con un tratamiento de las voces, la entonación y las expresiones que, la verdad, despiertan enorme nostalgia en los que ya peinamos canas.
El juego, no obstante, se desarrolla en entornos 3D, pero tratados con mucho mimo para sentirse como si fuesen 2D. El resultado es espectacular: podemos recorrer espacios complejos, muy detallados e interactuables, sintiéndonos como si verdaderamente estuviésemos habitando una serie de animación.
Por lo demás, Maki y Omura recorrerán el espacio con su nave. Nos enfrentaremos, entonces, a secciones de navegación, en los que un jugador será el artillero, que se enfrente a enemigos y despeje obstáculos del camino, y otro será el piloto, que moverá la nave y escogerá el camino. Después, investigaremos distintas estructuras o estaciones abandonadas en busca de materiales y objetos - guiados por la trama - donde tendremos que resolver puzzles y buscar la manera de ir progresando.
En este sentido, la jugabilidad es bastante similar a la de los títulos desarrollados por Hazelight Studios; en concreto, lo sentiréis particularmente familiar si habéis jugado a It Takes Two. Muchas secciones de colaboración, que generalmente requieren comunicación verbal entre los jugadores y el uso de habilidades complementarias. Por ejemplo, en varios momentos uno de los personajes maneja un láser con la capacidad de calentar y derretir materiales, y otro tiene un gancho que mueve objetos. Podemos usarlo de distintas maneras: a veces, el láser tendrá que calentar una pieza del fuselaje de una nave para que el gancho pueda doblarla; a veces, el gancho abrirá una escotilla para que el laser pueda activar un pulsador que se oculta detrás.
Una particularidad de Orbitals respecto a otros juegos del estilo es que, por norma general, ninguno de los dos personajes tiene habilidades u objetos asignados. En cualquier momento, podremos organizarnos y elegir quién ocupa cada rol, lo que puede ser útil si alguno de los dos usuarios tiene menos experiencia o está teniendo dificultades con una dinámica en concreto. Al mismo tiempo, genera más variación: después de un par de secciones usando el mismo arma, podemos simplemente cambiar para que el otro jugador la pruebe, y viceversa.
Al mismo tiempo, las áreas que hemos explorado tenían bastante densidad de puzzles colaborativos. En general, y a raíz de lo jugado, parece que la dinámica va a ser que cada fase exponga una mecánica colaborativa y que tengamos que gestionarla a través de situaciones cada vez más complejas. Por ejemplo, en una fase concreta teníamos que custodiar a un pequeño robot desde una habitación hasta la sala de control de la nave; pero tras unos segundos, el robot se quedaba sin batería y explotaba. Así, uno de los dos jugadores tenía que desplazar, físicamente, a la máquina por la nave, mientras el segundo jugador tenía que estar pendiente de su nivel de batería y dispararle con el láser en el momento adecuado para recargarlo y alargar un poquito más su vida.
En las fases de exploración también podremos desbloquear más contenido para la nave espacial que pilotan Maki y Omura, que además de ser nuestro vehículo sirve como hub central. Por ejemplo, desbloqueamos un minijuego de saltar a la comba - pero la comba era un láser - e intentar sobrevivir la mayor cantidad de tiempo posible, que tenía el punto justo de agilidad y dificultad para que hubiésemos querido dedicarle, la verdad, un par de horas más de lo que pudimos.
Con todo esto, sólo puede ser sincera: Orbitals promete ser una aventura cooperativa de esas que generan historias y experiencias memorables. Si bien, como decía, lo primero que nos llamó la atención de él es su estética, el primer contacto nos ha demostrado que hay mucho más sobre lo que estar ilusionado.









