La forma de desarrollar un videojuego ha cambiado mucho con el paso de los años y ahora los usuarios desempeñamos un papel determinante en la concepción de algunos títulos, especialmente aquellos que van algo más justos de recursos para poder llegar al voraz mercado del sector con garantías de competir. Para eso existen los accesos anticipados, y está más que demostrado que funcionan, como puede ser el ejemplo de Baldur's Gate 3. Ese mismo sendero está siguiendo el estudio valenciano Digital Sun con Moonlighter 2: The Endless Vault, una secuela que sigue la máxima de ser más, mejor y, en este caso, también más bonito. Pero su nueva obra no solo vive de un nuevo apartado artístico, sino que se está cuidando de ofrecer una propuesta variada que combina elementos de RPG de acción con un toque de roguelike y, lo más importante, una buena ración de escuchar el feedback de la comunidad para calar hondo.
El camino hasta llegar aquí, hasta el lanzamiento del acceso anticipado de Moonlighter 2, ha sido largo. Todo comenzó, claro, con el desarrollo de una primera entrega publicada en 2018, la cual tuvo una buena acogida; tanto que se estima que ha vendido más de dos millones de copias en todo el mundo. Una barbaridad que les ha llevado, claro, a la concepción de una secuela con la que, gracias al crédito obtenido, poder deslavazar las ideas que se quedaron a medias por falta de presupuesto. Antes de publicar la versión 1.0, la que ahora nos ocupa, se publicó una demo en diversos eventos, como el Steam Next Fest, donde la comunidad dio sus impresiones de algunos de los cambios que tenía esta secuela y que no acababan de convencer, como por ejemplo el desempeño en la tienda, uno de los puntos más importantes de la aventura. Son consejos que desde Digital Sun han tomado de buen agrado y con humildad, modificando el contenido para darle a su comunidad lo que consideran más funcional para un aspecto tan importante del progreso del juego. Todo ese mimo y cariño se nota y, tras jugar unas cuántas horas a su acceso anticipado, resulta difícil sacarle pegas, porque con todos esos cambios y matices han dado con una fórmula que, irremediablemente, engancha.
Puede que pensemos que no hay muchos cambios con respecto al primer Moonlighter, pero los hay. En primer lugar, salta a la vista el remozado acabado visual, que deja atrás esa estética pixel art bidimensional que tanto encanto desprendía para dar el salto a unos entornos 3D que conforman un apartado técnico y artístico repleto de personalidad y al que nos acostumbramos bastante pronto. Aunque con esta decisión puede romperse la sensación de familiaridad, vuelve enseguida al ver que Will, el protagonista del original, vuelve para seguir su sacrificada vida de pluriempleo (te entiendo, amigo) que le lleva a ejercer tanto de cazarrecompensas como de comerciante. Los acontecimientos de la primera aventura nos llevan a un nuevo lugar llamado Tresna, que parece estar en proceso de plena reconstrucción y, aunque la terreta siempre tira, toca empezar a remangarse y trabajar para conseguir recursos que hagan crecer las aspiraciones tanto del lugar como del protagonista y sus aliados.
Una premisa que sirve como excusa ya que, a los pocos minutos de comenzar, aparece un cubo misterioso, conocido como la cámara, que hace las veces de hilo conductor para darnos un motivo para continuar y para servir de punto de partida para que Will utilice un portal dimensional que nos manda a numerosas mazmorras repletas de peligros y de recompensas. Aquí es donde Moonlighter 2 comienza a mostrar unas con las que consigue destacar por la libertad que ofrece, a pesar de que, sobre el papel, la estructura parece muy marcada y la conoceréis si tenéis experiencia con la saga. En primer lugar habrá que darse un paseo por uno de esos portales y lanzarse al combate para conseguir reliquias, y una vez hayamos regresado sanos y salvos tocará poner esas reliquias en vitrinas para que los clientes nos las compren y podamos conseguir el oro suficiente para progresar. Parece simple, pero hay muchos tejidos que se unen y que dan las herramientas necesarias para que cada persona construya su historia como le plazca.
En lo que corresponde a las visitas a los portales tenemos diversas opciones. El combate, fundamentalmente, será diferente en función del arma que escojamos para tratar de sobrevivir ya que hay cuatro: espada corta, espadón, lanza y unos poderosos guanteletes. Will, además, también cuenta con una pistola para acabar con los enemigos voladores o a distancia. Esta conjunción de posibilidades, que también ofrece acciones para rodar o elementos interactivos con los que los enemigos sufrirán daño, dan como resultado un combate tan intenso como orgánico al que muy pronto nos acostumbramos y que a medida que avanzamos invita a la experimentación, ya sea entre ellas o con las mejoras que consigamos que pueden ser claves para llegar al final con éxito; las hay temporales y permanentes y ayudan a alargar esa sensación de descubrimiento en cada intento. Las mazmorras que visitemos se generan de forma aleatoria, aunque es cierto que llevando unas cuantas horas de juego los diseños empiezan a repetirse.
Aquí entra en liza el ciclo roguelike. En cada run tenemos la posibilidad de elegir una ruta distinta que, en ocasiones, abre más de una opción con distintas recompensas que nos compensarán más o menos según como estemos de equipamiento y salud. El objetivo, eventualmente, es llegar al jefe final de la misma, lo cual suele ofrecer una confrontación diferente y más elaborada para culminar el recorrido en lo más alto. Aunque llegar allí es un hecho que probablemente requiera de varios intentos y de, en ocasiones, ser prudentes y estratégicos, ya que si la situación no es del todo halagüeña lo mejor es optar por salir de ahí para no perder los recursos y reliquias obtenidas, ya que al morir bajará la calidad del equipamiento que hayamos conseguido y, por ende, su precio. Puede que no nos echemos las manos a la cabeza por su espectacularidad en este aspecto, si bien es un apartado que cumple gracias a su solvencia y a la tensión de ponernos en riesgo en cada momento.
La otra parte llega, claro, cuando regresamos a la ciudad y abrimos la tienda, en la que hay que poner a la venta las reliquias obtenidas para ganar oro, que es el principal objetivo para progresar. El sistema de tienda, ya con los cambios realizados por sus desarrolladores, es bastante similar al del primer juego; tenemos que poner los objetos en los estantes y los clientes valorarán el precio, por lo que hay que ver la carita que ponen para saber si lo tenemos demasiado caro o demasiado barato. Siempre empezamos poniendo precios a ciegas, pero es mejor pecar de careros antes que malvender un preciado tesoro, y a medida que avanzamos podemos poner nuevos expositores para poner más productos, cambiar la decoración o, también, añadir objetos que aumenten el valor de las reliquias para conseguir oro más rápidamente. Por ahí, entre los nuevos aliados comerciales, hay un robot que aplica algunos de estos potenciadores y que también facilita la forma de obtener mejoras. Quizás a la tienda todavía se le pueden dar algunos retoques para que con el paso de las horas el proceso no se haga pesado, pero seguro que los desarrolladores trabajarán en algo así para la versión final.
Moonlighter 2 es un título que requiere de paciencia, porque viene muy cargado de contenido y está todo medido para que pases en él horas y horas. Sabiendo cómo conseguir reliquias y después oro, queda la tarea más difícil: gestionarlo. Puede que lo más difícil aquí resulte lo más gratificante, ya que el diseño de la aventura está perfectamente creado para dar libertad en quien está a los mandos de darle importancia a lo que quiera, y de progresar como le plazca. La ciudad de Tresna está repleta de vida y tenemos diversos puestos en los que poder invertir, ya sea para desarrollar antes las armas, agrandar la tienda o apañar un equipo defensivo que nos haga más resistentes. No hay opción mala y lo que vayamos decidiendo marcará completamente el camino de Will y compañía para que, en definitiva, cada cual viva la experiencia a su manera. La duda que aquí se me plantea tras esta toma de contacto es en el tiempo a invertir para ir sintiendo verdaderamente esa sensación de progreso, que se resiste en los compases iniciales, esos en los que todavía nos hacemos con sus mecánicas y entresijos. Parece claro que su concepto es el de durar muchas, muchas horas; hablamos de un contenido muy generoso ya en este acceso anticipado y que, claro, todavía irá a más en la versión final, si bien es cierto que, precisamente, algunos aspectos del equilibrio y el progreso todavía se pueden retocar para no resultar abrumadores de más. Su título no engaña: es un juego que parece no tener fin.
En resumen, se puede decir que el early access de Moonlighter 2: The Endless Vault va por muy buen camino para conseguir e incluso superar las cotas de éxito que ya tuvo su primera entrega. Precisamente, esta etapa sirve también para seguir puliendo detalles y en Digital Sun ya han demostrado ser pragmáticos y efectivos a la hora de realizar cambios. La comunidad forma parte vital de este presumible éxito y, lo mejor, es que tiene todos los ingredientes para seguir creciendo en número.









